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Venía
pensando, eso creo, luego de ir a pagar la luz, que entre toda la
pomposidad que rodeaba al edificio del servicio privatizado, se encontraba
organizado, cualquier trámite que uno quisiera realizar, con solo ver los
carteles fijados a lo alto sabía donde dirigirse, y además te atendían muy
bien. Estaba limpio, bien cuidado, iluminado, seguro.
Creo que eso lo llaman EFICIENCIA, y recordé los mismos edificios cuando
eran del estado callendose a pedazos, las irritantes empleadas públicas que
te trataban como basura, sin ganas, en casos puteándote por hacerlas
trabajar. Esos edificios donde uno entra y tiene que pasar por cada ventana
de atención preguntando por donde se hace "x" trámite, siempre mal
dirigidos
y en muchos casos viendo a la gente de atención al cliente charlando a 1
metro de su lugar de trabajo por 10 o 15 minutos. Aquí en Tucumán todavía
vemos eso cuando vamos a pagar los impuestos.
Me pregunto todavía como serían los servicios en la época revolucionaria,
quizás me estoy haciendo demasiado bocho al pedo, quizás ya esté todo
informatizado.
Entonces veo la diferencia entre estos 2 tipos de sistema, nada nuevo pero
bué:
La eficiencia capitalista se basa en el régimen de crecimiento laboral
"Competencia" (la promesa infinita de que si hacen las cosas
"bien" podrán
rápidamente ascender laboralmente por sobre los otros), las leyes de trabajo
"Miedo" (contratos temporarios, los que llevan a que la gente quiera
seguir
trabajando a cualquier costa y por eso aceptar todo tipo de abusos) y la
falta de trabajo que lleva a que ser explotado en cualquiera de sus
expresiones sea un beneficio con respecto a la gran masa desocupada.
El estatismo nacional se basa en el régimen de permanencia, la mayoría de
los empleados públicos son colocados en sus puestos por políticos a cambio
de favores o lealtad, lo que los mantiene sin problemas laborales mientras
este político tenga peso en la maraña del sistema. Ser empleado público no
requiere de capacidad, de aptitud de servicio, solo de contactos y por ello
se creen y muchas veces son intocables, ya que entre ellos se bancan. Son
los peores ñoquis (cobran sueldo sin trabajar gracias a puestos ficticios)
ya que encima no nos ayudan en nuestras necesidades.
Ahora, ¿que pasa con el comunismo?, si se pega al regimen estatista seguro
que la crisis económica lo hará caer solo, y además tendría que lidiar con
la contradicción del asistencialismo, y creo que ya vimos que la fuerza
dentro de una república en camino al comunismo no es buen motor de cambio ya
que se transforma en un sistema represivo y no uno que descomprima. La mente
de la gente tiene que cambiar, no sus actos solamente.
Tampoco puede plegarse a la eficiencia capitalista obviamente, sino que
tiene que encontrar su propio camino, que creo que es el cambio de
mentalidad en la gente y a partir de allí todo casi mágicamente se
transformará. El punto es que comunismo queremos y como lo construimos, con
la fuerza indiscriminada personalmente sin sentido, o acompañando a la
gente, comenzado a generar consciencia, construyendo desde abajo la
revolución y en el momento oportuno, en una de esas crisis dar el golpe
final, pero no diez gatos locos con armas, sino millones y millones
caminando juntos, con o sin armas en este momento creo que es insignificante
planear eso.
Un abrazo
Lucas
Tucumán-Argentina